La peligrosa obsesión por la sonrisa perfecta
¿Alguna vez te has empeñado en tener una sonrisa más harmónica? Todos desean tener dientes alineados y brillantes, pero el deseo por conquistar la sonrisa perfecta puede convertirse en una obsesión.
La manía por la apariencia de los dientes se conoce como dismorfia dental y puede llegar a ser perjudicial, debido a la cantidad de tratamientos innecesarios a los que recurre la persona obsesionada. Las personas que padecen el trastorno dental sienten incluso angustia ante cualquier defecto visible en sus dientes y encías.
El auge de fenómenos como las redes sociales y los selfies es una de las causas del aumento de casos de personas con dismorfia dental, y por eso los familiares deben quedarse atentos a los señales del trastorno.
De acuerdo con la Academy of General Dentistry (EE.UU.), estos son los principales señales de la dismorfia dental:
- Angustia por un defecto físico menor
- Dificultades a causa de la obsesión con dicho defecto
- Comportamiento excesivo en relación al defecto
- Creencia de que los demás te tratan de manera diferente debido a ese defecto
- Petición de un tratamiento innecesario o excesivo para solucionarlo
- Insatisfacción irreal con los resultados de los tratamientos y procedimientos, o incapacidad para verbalizar expectativas
En la mayoría de los casos, los tratamientos se realizan por complejos del paciente, no por imperfecciones graves en su boca. Por eso, antes de someterse a un tratamiento dental, la recomendación es hablar abiertamente con el odontólogo de confianza para evaluar cuales son los procedimientos realmente necesarios para mejorar la estética bucal sin perjudicar la salud.