Antes considerado una verdadera sesión de tortura, el tratamiento de conducto ha evolucionado gracias a la tecnología. Un equipo de expertos de la Universidad Estácio de Sá, en Río de Janeiro, dio unos pasos más hacia la comprensión de ese problema. Los investigadores descubrieron en un estudio llevado a cabo con 80 participantes cuáles son las bacterias que causan la infección del canal del diente y cuáles son las formas más eficaces para tratar esa dolencia, aumentando las posibilidades de mantener el diente sano en la boca.
Los tratamientos de conducto son realizados cuando la caries afecta tan profundamente el diente que alcanza la pulpa dental, causando infección. También hay casos de trauma. Para tratar la dolencia, se necesita eliminar la pulpa dental - la parte viva del diente que está dentro de la raíz y que contiene toda la vascularización que conecta el diente al cuerpo. Una vez la pulpa se ha dañado, debe ser retirada. El espacio vacío se limpia y rellena con un material especial.
Los investigadores hallaron que las bacterias causantes de la infección del conducto son a menudo las mismas presentes en la boca y distintas a las que causan la caries. También se encontró que existe una sola especie de bacteria que es responsable de todos los casos de infección del conducto.
"Llegamos a la conclusión de que el mejor protocolo de tratamiento incluye la ampliación del canal mediante instrumentos flexibles, la irrigación con sustancias antimicrobianas y la aplicación de un medicamento antimicrobiano que debe permanecer en el canal durante una semana", dice José Freitas Siqueira Junior, coordinador del Programa de Especialización en Odontología de la Universidad Estácio de Sá.
Para salvar el diente
Según el profesional, un tratamiento de conducto bien ejecutado ofrece más del 95% de probabilidad de salvar al diente y mantenerlo en la boca. Esta es una de las mayores tasas de éxito de ese tipo de tratamiento en áreas médicas y dentales.
Además de la eficacia, con un conocimiento de la anatomía, la fisiología de los procesos nerviosos e inflamatorios, junto con nuevas técnicas y soluciones de anestesia, se puede tratar la gran mayoría de los problemas de conducto de pacientes con un control total del dolor.
En cuanto al tiempo de tratamiento, se puede terminarlo en una única consulta, sobre todo cuando no hay infección y cuando el dentista goza de una formación adecuada. "Sin embargo, cuando hay una infección del canal e inflamación en la raíz del diente, el tratamiento es más eficaz en dos visitas, porque así el paciente puede tener más tiempo para combatir la infección", concluye el experto.
Los avances tecnológicos han generado numerosos beneficios para la salud y la odontología ha sido una de las áreas que más ha mejorado sus tratamientos.
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Láser de baja intensidad: Este láser promueve efectos benéficos de carácter analgésico y antiinflamatorio que interfieren directamente en el proceso de cicatrización de heridas como la candidiasis, herpes labial, hipersensibilidad dental y heridas postoperatorias. "El láser de baja potencia no tiene ningún efecto curativo, pero reduce el edema y minimiza la sensación de dolor y favorece la reparación de tejidos de la región dañada con bioestimulación celular.
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TENS (Transcutaneous electrical nerve stimulation): Adecuado para el tratamiento del dolor orofacial de origen muscular, articular y neuropático, TENS es como se llama una modalidad terapéutica relativamente barata, segura y no invasiva. Se trata de una electroestimulación transcutánea del nervio que promueve el alivio del dolor.
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Snap On: Este tratamiento creado en Estados Unidos nació de la necesidad de cambiar las sonrisas de los actores de forma rápida y sin dañar los dientes. Es un tipo de prótesis removible colocada en las piezas. Su retención en la arcada bucal sucede mediante un mecanismo de fricción sin tocar las encías. "No es necesario realizar ningún tipo de preparación, los cambios en la estructura del diente y cementación. Además, el paciente puede retirar la prótesis para realizar la higiene oral", dice el experto.
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Anestesia computarizada: Controla la velocidad de la aplicación y la dosis en el momento de la anestesia. Este control asegura un aumento significativo de la seguridad fisiológica y la comodidad del paciente.
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Rayo X digital: En esta técnica, en lugar de utilizar una película radiográfica, el dentista utiliza un sensor para registrar la imagen. Este sensor transmite la imagen a la computadora y el dentista ve la foto de inmediato. La ventaja de este equipo es que el profesional no tiene que pasar por el proceso de revelado de películas de rayos X, en el que a menudo el resultado no es satisfactorio. "Se puede aumentar o disminuir el contraste, oscurecer o aclarar la imagen sin exponer al paciente a una nueva radiografía", agrega el dentista.
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Lentes de contacto: Son platos de porcelana muy fina (0,2 mm de espesor) que se adaptan a la superficie del diente usando un sistema adhesivo. El tratamiento de lentes de contacto requiere poco o ningún desgaste del diente. Está indicado para la recuperación de la estética dental o para cerrar espacios entre los dientes (diastema).
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Dental Smile Design (DSD): Funciona mediante el análisis de las imágenes y películas en alta calidad y proporciones faciales y dentales del paciente. Rediseña la sonrisa que desea el cliente por medio de un software y la envía a un laboratorio de prótesis dental para su personalización.