Visitar al dentista por lo menos dos veces al año un hábito de gran importancia
Foto: Jupiterimages / ThinkStock
Ya se sabe que la higiene bucal es importante no sólo para aquellos que desean lucir unos dientes blancos, sino para la salud en general. La falta de higiene en la boca puede provocar enfermedades en otras partes del organismo, como en el corazón o la cabeza. Por eso, es importante ejercer el cuidado diario con las piezas dentales y mantener un equilibrio entre la salud y la estética.
Evitar el consumo excesivo de bebidas y alimentos con azúcar es una manera de protegerse contra una variedad de enfermedades bucales, como la caries. Eso porque las bacterias de la boca fermentan los restos de alimentos para producir ácidos de la placa, que atacan a los dientes. Cuanto menos se consuma de azúcar, menor será el trabajo que realizan las bacterias y por lo tanto se reduce la producción de los ácidos destructores del esmalte dental.
Sin embargo, el azúcar y los dulces no son los únicos responsables del deterioro dental: los alimentos ricos en carbohidratos complejos son los que causan el mayor daño, ya que se adhieren a los dientes y resisten más en contacto con el esmalte en lugar de ser eliminados por la saliva. Así que el control en el consumo de estos alimentos es fundamental para prevenir enfermedades en la boca y el cuerpo.
Otra manera de evitar estos males es cepillarse los dientes tres veces al día. El flúor de la pasta de dientes ayuda a remineralizar el esmalte dental, protegiéndolo contra las caries. Sin embargo, el exceso de flúor y otros componentes químicos puede dañar las piezas dentales, así que es necesario controlar su uso.
Tener un cuidado mayor con la higiene bucal antes de acostarse es muy importante para la salud, pues el flujo de saliva disminuye durante la noche. El cepillado de dientes, el uso del hilo dental y el enjuague bucal antes de dormir ayudan a controlar el avance de enfermedades como el mal aliento, caries y enfermedad periodontal.
Visitar al dentista por lo menos dos veces al año es otro hábito de gran importancia para mantenerse saludable. Los chequeos regulares y visitas preventivas permiten al profesional detectar tempranamente cualquier problema, en su etapa inicial, y brindar el tratamiento adecuado. Recuerde: prevenir es mejor y más barato que curar.
Los 10 pasos para garantizar un cepillado perfecto, y así lucir una sonrisa aún más brillante.
Foto: Jupiterimages; / ThinkStock
Paso 1 - Lávate bien las manos y las uñas con agua y jabón. Después debes hacerte un enjuague con agua para eliminar los restos de comida, ya que esta acción reduce la posibilidad de que la comida se pegue entre las cerdas del cepillo.
Foto: hershin / ThinkStock
Paso 2 - Elige bien tu cepillo de dientes. El principal elemento que define la calidad de un cepillo es el grado de suavidad y la cantidad de cerdas. Opta por los suaves con por lo menos cinco mil cerdas. Recuerda cambiar el cepillo cada dos o tres meses.
Foto: Mirko Vuckovic / ThinkStock
Paso 3 - Ajusta tu técnica de cepillado. Haz movimientos vibratorios circulares con una inclinación de 45 grados sobre la superficie de los dientes. La mitad de las cerdas de los cepillos estarán cubriendo la superficie del diente y la otra mitad, las encías. Por lo tanto, es posible alcanzar el surco gingival, una región donde más se acumula la suciedad. Estos pequeños movimientos vibratorios circulares deben realizarse al menos 10 veces en cada lado del diente - el exterior y el interior.
Foto: Jupiterimages / ThinkStock
Paso 4 - Echa la cantidad adecuada de pasta. Recuerda que el gel dentífrico no puede ser abrasivo y se debe utilizar en pequeñas cantidades. Los niños con hasta siete años se deben cepillar los dientes con una pasta no abrasiva y sin flúor .
Foto: Tamas Panczel - Eross / ThinkStock
Paso 5 - El hilo dental no siempre ayuda. La seda es un poderoso aliado para la prevención de las enfermedades orales, sin embargo, algunas regiones entre los dientes son más cóncavas, lo que no garantiza una remoción completa de los restos de comida con el hilo dental. Se recomienda utilizarlo en las regiones entre los dientes donde el contacto es muy apretado.
Foto: Wojciech Gajda / ThinkStock
Paso 6 - ¿Tiene un cepillo interdental? Solamente los cepillos interdentales alcanzan los espacios irregulares entre los dientes. Inserta la punta del cepillo interdental entre dos dientes en un ángulo hacia las encías. Recuerda hacer esto con cuidado. No hay necesidad de hacer movimientos de ida y vuelta, sólo hay que poner y quitar el cepillo y la limpieza ya está completa.
Foto: oneblink-cj / ThinkStock
Paso 7 - Improvisa cuando no tengas el cepillo de dientes. Para complementar el cepillado durante el día, especialmente cuando estás lejos de un baño, utiliza un cepillo unipenacho que permite remover la acumulación de biofilm oral de las áreas principales, conocidas como los márgenes gingivales. No hay necesidad de enjuagarse la boca o usar pasta de dientes. Este cepillo se puede utilizar en cualquier momento como auxiliar del cepillado normal.
Foto: lofilolo / ThinkStock
Paso 8 - No te olvides de la lengua. Limpiarla también debe formar parte de una higiene bucal perfecta, sobre todo para evitar la halitosis. El mal aliento está vinculado con la presencia de un tipo de placa formada en la lengua. Para evitar este problema, límpiala todos los días. Puedes usar un limpiador lingual de plástico, que elimina la suciedad sin lastimarte la lengua o provocarte ganas de vomitar.
Foto: Wavebreakmedia Ltd / ThinkStock
Paso 9 Cuidado al usar enjuagues bucales. El uso de antisépticos debe ser recomendado por el dentista. Hacerse un buen cepillado, con el uso del hilo dental y limpiadores interdentales y de la lengua son los mejores métodos para prevenir las enfermedades orales.
Foto: Christopher Robbins / ThinkStock
Paso 10 - El cepillo también necesita cuidados. Limpia el cepillo con agua corriente. Dale unos golpecitos en la palma de la mano. También se puede echar unas pocas gotas de antiséptico oral. Recuerda que la cabeza del cepillo merece una atención especial. Antes del próximo cepillado, lava bien tu cepillo y enjuágalo una vez más con agua corriente para eliminar los residuos del desinfectante.