En los casos más graves –casi siempre debido a un sistema inmunitario debilitado–, además de prosperar con más rapidez la infección, pueden aparecer complicaciones, diseminándose la cándida por el cuerpo y provocando otras afecciones, como la meningitis, la esofagitis o la endocarditis. En estas situaciones, se debe acudir a un experto para saber cuál es el tratamiento específico.