Succión digital: ¿Qué riesgos tiene y cómo la detengo?

26 dez 2016
12h12
atualizado em 23/1/2017 às 06h00
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La succión digital es un hábito que se desarrolla durante los primeros años de vida, normalmente durante el primer año y puede continuar hasta los 3 o 4 años. Se trata de la succión por parte del menor de uno o más dedos, normalmente el dedo pulgar, apoyando la yema del dedo sobre la zona retroincisiva superior, y dirigiendo la uña hacia el suelo de la boca.

La succión digital es uno de los hábitos bucales más comunes de los niños. Se puede observar de forma muy temprana durante el desarrollo fetal y neonatal, considerándose normal durante esta etapa de desarrollo.

El problema se produce cuando este hábito se mantiene una vez iniciado el cambio de dentición. Por lo que si al año de edad, ha adoptado este hábito, es recomendable intentar sustituirlo por chupete.

En el caso de que, éste hábito tenga continuidad es muy probable el desarrollo de distintos problemas a nivel bucodental que se manifestarán en la posición de los dientes y en las arcadas dentarias principalmente, además de deformidades en los dedos que se succionan.

Efectos más comunes de la succión digital:

1. Las arcadas dentarias se estrechan, con más intensidad en el sector anterior.
2. La estabilidad del hueso alveolar está perjudicada.
3. Protrusión dentaria y presencia de diastemas.
4. Mordida abierta anterior provocada por el dedo pulgar entre las dos arcadas.
5. Paladar más estrecho y hundido, provocado por la presión del dedo sobre los dientes, hueso alveolar y el paladar.
6. Respiración oral

Las consecuencias, pueden ser desde alteraciones en la masticación, dando lugar a una mordida abierta anterior, más pronunciada en el lado donde se succiona el dedo, a un paladar estrecho.

Estos efectos negativos, serán más pronunciados dependiendo de la duración del hábito, así como la intensidad del mismo y la posición del dedo.

Para evitar este hábito, se puede aplicar diferentes medidas:

- en niños menores de 3 años, los padres son los encargados de conseguir que el niño abandone el hábito, para ello se les puede impregnar el dedo con una sustancia desagradable, vendarle el dedo, colocarle un guante en la mano que succiona el dedo y premiar el abandono del hábito.

- En los niños de 3 a 6 años nos podemos ayudar de aparatos bucales si persiste el hábito, podemos colocar una rejilla lingual fija o removible según el grado de cooperación que esperemos del niño (esta rejilla evita que el niño pueda meter el dedo en la boca).

- En los niños de más de seis años además de la aparatología para evitar el hábito, se puede utilizar tratamiento dental para corregir las anomalías que ha producido el hábito.

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Foto: Denniro / Shutterstock

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